La historia de mi vida es la historia de una vida dedicada al estímulo de los sentidos a través de la gastronomía.

Desde muy pequeño, siempre que me dejaban, estaba por la cocina ayudando, preguntando, curioseando, toqueteando los alimentos. Tuve la suerte de tener dos grandes cocineros en mi familia, mi abuela materna y mi abuelo paterno; completamente diferentes, pero con la misma base de cariño, mimo, paciencia y generosidad. Además de su amor por la cocina, lo que aprendí de ellos, fue que los cocineros no sólo cocinamos para alimentar, sino que también cocinamos para sentir, para dar cariño, para expresarnos y, lo más importante, para demostrar en una cucharada, lo mucho que queremos y amamos a quien tenemos a nuestro lado. Éste es el extraordinario legado que me llevo de mis mayores y, por supuesto, estoy feliz y orgulloso de ponerlo en práctica a diario. 

Como veis, la historia de mi vida es la historia de una vida dedicada al estímulo de los sentidos a través de la gastronomía. A lo largo de más de dos décadas de carrera profesional he logrado hacer esto a través de diversas formas, y ahora he decidido recopilar todo lo aprendido para poner en marcha el proyecto con el que llevo soñando toda una vida.

La gastronomía no tiene límites, es una forma de vivir, es punto de encuentro entre personas, un componente imprescindible y primordial en cualquier cultura del mundo.

Es, quizás, la única experiencia sensorial total que existe: tacto, gusto, olfato, vista y, si se cuida con mimo la puesta en escena, incluso el oído está implicado, es una experiencia que nunca es dos veces igual. Para alguien como yo, la gastronomía es una filosofía de vida. 

Pero también es una labor de equipo, quizás una de las más exigentes que se puedan encontrar. Por esta razón, el objetivo de este proyecto no es sólo mejorar los servicios de gastronomía, sino utilizar toda mi experiencia para ayudarte a ofrecer el mejor servicio posible en todos los aspectos. Quiero acompañarte en el camino para dar forma a tus sueños y ayudarte a crecer. Encarar y superar juntos los retos que aparezcan, fijar metas ambiciosas, afrontar propuestas arriesgadas y, sobre todo, disfrutar juntos del placer de cocinar. ¿Oído? 

DM.